Marruecos en bref

Que es Marruecos?
Es una maravilla, de las que tiene Africa; paisajes, mares, y monatañas. Los paisajes están divididos en dos partes. El salvaje, y consta del disierto, que es una maravilla de ver y de estar. Uno puede quedarse horas y horas sin darse cuenta del tiempo. Es algo increible, tanto en color (de oro) como en espacio. El segundo es el verde, y consta de las montañas con sus arboles tan verdes a lo largo de todo el año en algunas regiones. Las montañas de todo Marruecos están dividos en dos partes, los del Rif, extremo norte de Marruecos, y los del Atlas centro hasta el sur. Estos últimos están divididos en tres partes, el Atlas Pequeño, el Atlas Medio, y el Atlas Grande, en donde esta la monataña toubkal, que se considera la montaña más alta de Marruecos y es de unos 4465 metros.

Marruecos en pocas líneas:

  • La religión Oficiel del Reino de Marruecos es el Islam.
  • La moneda se denomina Dirham.
  • La poblation es de 28 millones según la estadistica de Junio de 1994.
  • La Capital es Rabat, la Capital económica es Casa Blanca, y la Capital Cientificaes Fés

Marruecos es el país africano más cercano a Europa, está situado en el extremo norte de África, se encuentra entre dos mares muy importantes que son el Atlantico y el Miditeraño. El nombre oficial del pais es : El Reino de Marruecos, el Rey de Marruecos es Hassan 2, hijo de Mohamed 5 el anterior Rey de Marruecos y que nos llevo la independencia de los franceses en 1956. Es un pais con historia, cultura, ciencias y desarrollo. Los bereberes son los primeros que han llegado desde Yemen y Habacha (Asia), estos últimos no son arabes, tienen un idioma particular, y que es El Amazigh; consta de 3 tipos más o menos diferentes entre ellos, y que son Chelha, Rifia, y Sousia. Los arabes llegaron después de los bereberes hace más de 13 siglos y 14 años. La sahara marroquíe ha sido liberada y recuperada en 1975 gracias a una marcha verde en donde no ha callido ninguna gota de sangre, era una marcha de PAZ. Son 350.000 personas que han participado en aquel momento para recuperar este desierto. La idea era de nuestro Rey Hassan 2. Los participantes erán de todo Marruecos. Antes la Sahara Marroquie era sólo un desierto. Hoy día, y con la idea de la igualdad, este sitio es totalmente desarrollado y esta al mismo nivel que el norte, además Marrakech se encuentra alli y es ahora de las mejores ciudades touristicas del pais, y a lo mejor de toda Africa.

Casablanca es el típico ejemplo de ciudad de paso. Capital económica y financiera, y primer puerto del país, no se diferencia mucho de cualquier otra ciudad del sur del Mediterráneo, incluso encontrar mujeres con velo resulta complicado. A pesar de su aura cinematográfica, aquí se rodó la mítica película de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, no merece dedicarle más de una tarde, y si esta es larga costara llenarla.
Plaza Mohamed V. Alrededor de esta plaza varios edificios combinación de estilo colonial y diseño morisco, rompen la monotonía de la fría Casablanca. Entre ellos están el Tribunal Constitucional, el Consulado Francés, y la Prefectura, adornada con una torre de reloj. Un buen lugar para observar a la gente y sacar algunas fotos interesantes, antes de a través del boulevard Rachidi arribar a la próxima Catedral Sacre Coeur, actualmente usada como sala de arte y exposiciones. Desde aquí, siguiendo el Bd Moulay Youssef, una larga rambla abarrotada de palmeras, llegaremos a la Mezquita Hassan II.
La mezquita de Hassan II. Construida entre 1980 y 1993, este enorme templo con capacidad para 25.000 fieles en el interior y 80.000 más en el patio, costo la friolera de 750 millones de dólares en un país donde el 20% de la población vive por debajo del límite de la pobreza. Cuenta con el minarete más alto del mundo, 200 metros, desde el que por la noche se proyecta un láser que señala el camino a la Meca. En el interior, 76 pilares sostienen un gigantesco techo en madera de cedro pintado, que puede abrirse, dejando que el cielo se refleje en el agua del estanque del patio. Para hacerse una idea de sus dimensiones, decir que la Basílica de San Pedro cabría entera en su interior. El orgullo de toda
la nación. A pesar de la prohibición de acceso a los no musulmanes a recintos religiosos, la mezquita abre a todos los públicos en visitas guiadas a las 9, 10, 11 y 14 horas por solo 100 dirhams. Una visita sin duda ineludible.
Antigua Medina. Construida encima del puerto, y carente de encanto si la comparamos con cualquier otra del país. Aunque es un buen lugar para puestos de comida callejera, o ropa y artículos de saldo. Destacar el mercado junto a Bab Marrakech, y las mezquitas Ould el Hamra y la de Dar El Makhzen.
Solo nos queda la Plaza des Nations Unies, echar un vistazo a la Torre del Reloj, y acercarnos al Hotel Hyatt para ver el Rick’s Bar, donde se rodó “Casablanca” de Humphrey Bogart. Os diré que ha perdido todo su encanto y que además no es en blanco y negro. Abierto a partir de las 22:00.

Marrakech es probablemente la más importante de las tres ciudades imperiales. La plaza Djemaa el Fna, que parecía un vulgar descampado, a media tarde se va llenando de gente que parlotea, puestos de comida, herbolarios, curanderos… Un hervidero de gente difícil de encontrar en otras ciudades marroquíes. Otra parte esencial de la ciudad es la medina, sus calles, demasiado estrechas para permitir el paso de vehículos, hacen las delicias de los cientos de turistas que compran en sus tiendas todo tipo de artesanía, objetos de metal, cesterías, marquetería, cuero o especias. Hay además múltiples jardines donde evadirse y museos que visitar. Un buen lugar donde pasar dos o tres días. Su punto flaco, los miles de turistas que hay por todas partes, aunque creo que no ha perdido por ello su atractivo.
Plaza. Djemaa el Fna. Es el centro de la vida diaria. No hay un lugar igual en todo Marruecos. Durante el día parece un parking con algunos encantadores de serpientes, músicos, o vendedores de agua, vestidos a la manera tradicional. Pero a media tarde la plaza vuelve a la vida, con decenas de puestos vendiendo todo tipo de comida a buen precio, tiendas con hierbas medicinales, exhibiciones de forzudos, bailarinas, contadores de historias, acróbatas, monos amaestrados, músicos callejeros que tocan todo tipo de instrumentos… De visita obligada todas las noches.
Koutoubia. Esta mezquita junto a Djemaa el Fna fue construida en 1147, y derruida y reconstruida de nuevo en 1199 para alinearla correctamente con la Meca. Destaca su enorme minarete de 69 metros de altura, el más antiguo de las tres grandes torres almogávares (las otras dos son la torre de Hassan en Rabat y la Giralda en Sevilla). Aunque la mezquita esta cerrada a los no musulmanes, los alrededo- res son un lugar ideal para pasear. Tambien abundan en sus alrededores “buscaturistas profesionales” vestidos con trajes tradicionales que se dejan fotografiar por unas cuantas monedas
Museo Dar Si Said. Este museo ubicado en el palacio de Riad Ezzitoun El Jadid, muestra la cultura, arte y habilidades beréberes, incluyendo muebles de madera, y objetos de la vida cotidiana en el Sa-hara. En el patio hay una fantástica colección de contraventanas y puertas talladas en madera.
Tumbas Sadies. Esta necrópolis fue construida a finales del siglo XVI por Ahmed el Mansour, como lugar de eterno reposo para él y sus sucesores. En un bonito jardín interior lleno de arbustos y palmeras, que parece mas un parque para pasear que un cementerio, hay 66 tumbas adornadas con coloridos mosaicos. El mausoleo central esta bellamente decorado con paneles de cedro y columnas de mármol gris italiano.
Palais Badii. Dicen que fue uno de los palacios más hermosos del mundo, pero ahora es solo ruinas, ya que los materiales fueron utilizados para construir el palacio de Moulay Ismail en Meknes. Solo los muros han sobrevivido, en su interior el patio esta dividido por canales de agua que conectan diversas piscinas, ahora convertidas en huertas de naranjos, la mayor de las cuales incluso tiene una isla. Aun puede visitarse el laberinto de celdas y pasillos subterráneos, o las azoteas atestadas de cigüeñas, que ofrecen bonitas vistas de la ciudad.

Meknes es una de las cuatro ciudades imperiales, y su nombre y fama estan ligadas al Sultán Moulay Ismail, asesino y despota como pocos. Utilizó a 25000 esclavos para construir los terraplenes masivos de la ciudad, y las puertas monumentales de entrada, así como los establos para sus 12000 caballos. La ciudad vieja esta ocupada casi en su totalidad por el palacio. La ciudad nueva, a 2.5 km de la vieja,
Meknes es la base ideal para desplazarse a Moulay Idriss, y el asentamiento romano de Volubilis a 40 km de distancia.
Bab Mansour El Aleuj. Finalizada en 1732 por el hijo de Moulay Ismail, es la más importante puerta de Meknes. Se dice que fue el trabajo de un crsitiano convertido al Islam, de ahi que se le conozca como la puerta del renegado.
El mercado de la Medina, ciudad vieja. Situado junto a la Pza. El-Hedim, es un pequeño mercado en comparación con los de Marrakech o Fes. El mercado cubierto, hermoso y animado, puede recorrerse en poco más de una hora. Encontraras variedades de especias y aceitunas, joyeria, articulos de piel, alfombras, pajaros de colores; y si aguantas el olor hay un callejon con animales de corral vivos, gallinas y ovejas.
Madrasa Bou Inania. Universidad de teologia y ley musulmanas, decorada con cedro y mosaicos.
Mausoleo de Moulay Ismail. Aqui se encuentran las tumbas de Moulay Ismail y sus dos hijos, junto al pendulo regalo de Luis XIV. Moulay Ismaïl recibió este regalo cuando el rey francés rechazó concederle la mano de su hija.

Fes, fundada en el siglo VIII, es la primera de las ciudades imperiales, y la capital religiosa e intelectual del país. Es una ciudad activa y sorprendente, donde siempre hay algo nuevo que descubrir. Deambular por el laberinto de calles y callejuelas de su medina puede parecer complicado al principio, pero dentro del aparente caos todo esta debidamente ordenado. La medina se organiza por zoco (latoneros, henna, alfareros, curtidores, los famosos tintoreros) salpicados de vendedores de usos cotidianos (vendedores de algodón, seda, babuchas, frutos secos), casas de te… Y a cada paso museos, mezquitas, medersas (escuelas coránicas), fuentes… Un lugar único para empaparse de cultura musulmana y admirar la belleza de la arquitectura islámica. Fes fue la ciudad más interesante de las que visité en Marruecos.
Bab Boujeloud. Esta monumental puerta de 1913, aunque decorada con azulejos de estilo tradicional, proporciona acceso al laberinto de calles angostas de la medina, un área de mercado colorida y bulli- ciosa con cafés abiertos hasta muy entrada la noche. Plaza Nejarin. Situada junto al zoco de carpinte- ros, alberga un fonduk del siglo XVII, el Museo de Artesanía y una fuente admirablemente decorada.
Museo Dar Batha. Ubicado en un palacio hispano-morisco del siglo XIX alberga elegantes trabajos en madera, hierro o yeso, así como bordados, alfombras, joyería, monedas, y su atractivo principal, la sala de cerámica. De visita obligada, aunque solo sea para disfrutar de su patio y jardines.
Las medersas son escuelas coránicas construidas habitualmente cerca de una mezquita, donde se pretendía aislar a los estudiantes para ayudarles con sus estudios religiosos. Giran en torno a un patio central, profusamente decorado con mosaicos y estuco. A destacar la Medersa Bou Inania, el único edificio religioso abierto a los no musulmanes; y la Medersa Attarin, cerca de la Mezquita Kairouyine, con una impresionante puerta labrada en bronce, desde donde se accede a un patio cuadrado finamente decorado, replica en miniatura del Palacio Nasrid de la Alhambra de Sevilla.
Mellah. En Fez, estuvieron varías dinastías de judíos, los Danan, los sefardíes o los Abensour, y crearon un importante centro para la interpretación del Talmud. Estuvieron instalados en un gran barrio de la ciudad construido a mediados del siglo XIV llamado “el mellah”,(sal en árabe), dejando un enorme patrimonio del que hoy apenas queda nada. Hay un desorganizado zoco donde se venden ropas, articuculos para el hogar, música y productos baratos de mala calidad. A pesar de todo merece la pena darse una vuelta para disfrutar de sus altos edificios, alejados del estilo árabe que reina en la medina.
Tintorerías. Se concentran en una calle empedrada, cerca de la Pza Sefarín, donde entre madejas tintadas y charcos de colores, que contaminan aún mas si cabe el río, caminan los tintadores con pies y manos manchadas, absolutamente ajenos a las fotos y visitas de los turistas.
Cerca de allí están las curtidurías, visibles desde algunos tejados, donde se aprecian pieles dejadas secar al sol, asistimos a uno de los trabajos más duros de Marruecos. Su fuerte olor a pieles de animales, orina de vaca (mezclado con el tinte para su conservación) y sudor humano, hacen de la visita una experiencia inigualable. Cisternas de un metro cuadrado, adosadas unas a las otras, albergan hombres que se bañan hasta medio cuerpo para poder empapar y dar la vuelta a las pesadas pieles.

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